el sentido

 

Entender a los sentidos otorgados como proceso de construcción social nos cuestiona acerca del determinismo y lo inevitable, nos propone la no necesidad de la existencia de algo o la no necesidad de que algo sea como es. Que algo sea como es es una contingencia producida, construida y conformada socialmente en un contexto histórico, cultural, político y geográfico particular. Abordar la reflexión respecto a nuestra conciencia y con esta a nuestro ser social, nos da la posibilidad de cuestionar y repensar, a partir de una actitud crítica intima y valiente, los significados de el sentido que tienen las cosas y los hecho.  El sentido, que también son ideas, son objetos materiales y abstractos que nos permiten hacer distinciones y recortes en la experiencia. Estas ideas se crean y habitan en marcos sociales particulares articulando y siendo en una matriz determinada compuesta por personas, otras ideas, afectos, valores, objetos, instituciones, artículos, leyes, pero lo interesante de estas es que pueden ser criticados, propuestos, modificados, usados y rechazados. Utilizando la ontología lejos de la tradición clásica, nos proponemos pensar el ser y sus múltiples maneras de decirse descrito y construido en contextos y procesos históricos específicos. Al otorgarle sentido a los objetos y los hechos estos reaccionan generando vectores que nos condicionan y constituyen. Los sentidos otorgados modifican nuestras conductas, ideas y sentimientos, modificando nuevamente los sentidos otorgados a los hechos y las cosas, generando una dinámica continua de transformación y movimiento. Los sentidos  implican una infraestructura social particular que los legitiman y les permiten ser, son vectores cargados de valores y normas que determinan lo que debemos ser o no ser, hacer o no hacer, estos repercuten en nuestra vida y en la de quienes nos rodean y constituyen nuestro tejido afectivo. Hacking dice; “Todos nuestro actos están sujetos a descripciones, y los actos que podemos llevar a cabo dependen, en un sentido puramente formal, de las descripciones de que disponemos.”

Nos interesa en esta instancia profundizar en el entendimiento de cómo nuestra existencia está constituida por redes de sentidos de las que nosotros y nuestras prácticas artísticas son parte. Crear y transitar experiencias desde las diversas experiencias que dejen en evidencia el sentido, para poder localizarlo y reconfigurarlo.

Lo que emerge ante nuestras experiencias son las usuales respuestas configuradas por el sentido que les damos a los objetos y a los hechos. Nuestras redes neuronales y nuestro sistema nervioso establecen sentidos desde un pensamiento racional que pone la tarea por delante al lenguaje de nombrar, conceptualizar, clasificar. Circuitos prácticamente fijos, conductas, juicios, valores, sentimientos que se repiten igual una y otra vez ante uno y múltiples estímulos.

La búsqueda será identificar este circuito de sentidos que operan en nuestra vida que es materia  y sobre las configuraciones vitales que realizamos, partiendo de que los pensamientos son experiencia, cuerpo, neuronas, células; la estrategia será reconocer y jugar en esta red de metáforas no será solo el propio lenguaje, sino que será la experiencia desde lo sensible la que nos permita investigar, establecer y crear. Hasta ahora la estrategia para reconocerlos y modificarlos (sin mucho éxito) fue empezar por el extremo de los pensamientos, la propuesta será comenzar por el camino contrario, lo sensible (esto es un misterio).