Transdisciplinares

Somos trans

Hay veces que una hace y no lo sabe. Este es el caso de descubrirnos transdisciplinares sin saber que lo ejercíamos.

La transdisciplina la podemos sentir en nuestro deseo de acceder a la pregunta por la experiencia desde una perspectiva amplia que se nutre del diálogo permanente de  diversidad de saberes haceres.

La revisión permanente, respuestas que se bifurcan, laberintos sin salida, el diálogo de saberes haceres, la falta de necesidad de definirnos y la complejidad son inherentes a nuestra actitud. Entonces nos dimos cuenta, somos trans, claro. La Transdisciplina para nosotras es estar y hacer con otros seres y haceres. Necesitamos atravesarnos por otras miradas, pieles, perspectivas, prácticas, ideas, manos, percepciones y aún más allá de ellas.

Reconocemos que nuestra sociedad nos empuja a la especificidad del conocimiento, pero entendemos que eso ya está, hay miles y miles de personas concentradas en la especialidad, a nosotras no nos sale. Lo que podemos es ser trans, no somos una disciplina, un saber, una idea, una ley, una práctica, una institución, un estilo, una técnica, somos todo lo que podemos.

Recurrimos a diversos saberes, que son haceres, porque entendemos que la pregunta por la experiencia necesita ser abordada desde la complejidad, queremos tener una comprensión multifacética circundante en torno a ella, amasarnos y leudarnos de toda esa complejidad.

En este camino nos descubrimos transdisciplinares porque transcurrimos por el enactivismo del neurobiólogo Francisco Varela, por lo que puede el cuerpo de Spinoza, los haceres de la danza, los fenomenólogos Marleau-Ponty y Heiddeger, las comidas juntas, las neuronas espejo, la tensegridad de Castaneda, el yoga, Clark y Chalmers con su mente extendida, la estética de Boal, la experiencia del budismo. la teoría de los sistemas complejos, las emociones de Antonio Damasio, las respiraciones del Chi Kung, la teoría de los sistemas de desarrollo que Susan Oyama nos presenta, el devenir del Contact, el lenguaje encarnado de Lakoff y Jhonson, las meditaciones Zen, Alva Noé sacándonos de la cabeza y especialmente el sudor de Lamasa y de nuestros entrenamientos de lo sensible.