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LA EXPERIENCIA DEL PENSAMIENTO EN MOVIMIENTO

¿cuales son nuestras experiencias mentales mientras bailamos?¿como las consignas determinan estas experiencias? ¿cómo influyen nuestras ideas? ¿y nuestros prejuicios y expectativas? ¿como nos nombramos? ¿ que nos pasa ante la mirada de las otras?

Asumiendo que nuestras experiencias mentales están condicionadas por el pensamiento racional y que son constitutivas de nuestras danzas, nos proponemos investigar sus diversas maneras de presentarse, sus condicionantes e implicancias. Abordar las teorías de la conciencia, la relación de la experiencia con el lenguaje, la racionalidad moderna, el sentido, las palabras, la atención, la presencia, los otros y lo otro.

¿qué pasa con nuestro pensamiento mientras bailamos?

La danza es un campo de acción y conocimiento a la cual podemos entender, no solo como el arte del cuerpo y el movimiento, sino como un tejido compuesto por personas, conceptos, categorías, textos, obras, ideas, historia, instituciones, afectos que atraviesa conectando continentes, países, ciudades, comunidades y personas. Es una construcción resultado de un proceso histórico, geográfico, social y cultural. Es desde esta perspectiva que la danza se presenta como una posibilidad para transitar prácticas críticas respecto al ser y su condición social. Instancias para reconfigurar la experiencia en esta matriz de sentidos que nos constituye.  Grán parte de las danzas que se bailan en las sociedades occidentales están atravesadas por lo que podríamos denominar; “danza occidental académica o espectáculo”, la cual surge en Europa en el año 1661, en el marco del pensamiento moderno, con el ballet clásico como primera expresión. En los diversos acercamientos al pensamiento que caracteriza a esta época, desde una perspectiva filosófica o desde la teoría de la danza, aparece de manera recurrente la referencia al filósofo Rene Descartes (1596) y su propuesta dualista de la mente.

En estos últimos 50 años, muchos de los que componemos este tejido que nombramos danza, hemos sentido la necesidad de cuestionarnos esta clasificación dualista creada desde la razón moderna. “Hablar de construcción viene a socavar la autoridad el conocimiento y la categorización.” Hacking, (1999), p.102. Pero el preguntarse por el pensamiento sigue siendo un debe para la danza, que aunque haya abordado la cuestión en los ámbitos teóricos académicos, a nuestro entender hasta ahora no se ha situado en lo central del asunto.

El dualismo cartesiano esta presente hasta hoy en nuestras practicas, hay diversos ejemplos que se pueden utilizar para dar cuenta de esto, el que actualmente ocupa mi atención es descubrir con asombro la creencia instalada de que existe la posibilidad de ausentar el pensamiento al momento de bailar. En las clases de danza es común escuchar frases como; dejen la mente en blanco y no piensen.

La danza construye un cuerpo que no piensa, así como en la academia construye una mente que no siente. Los bailarines somos cuerpos que no asumimos nuestros pensamientos y experiencias mentales, como constitutivas de nuestro experiencia en movimiento. Si la intención es poner en cuestión las ideas, clasificaciones, los dualismos, debemos preguntarnos por las experiencias mentales y con esto por el pensamiento, asumirlo constitutivo de nuestros actos y viceversa, atender sus diferentes modos de presentarse, para luego trabajar sobre sus implicancias en nuestras prácticas mismas. Podemos asumir que pensamiento es experiencia.
La experiencia del pensamiento en movimiento